• El padre Gabriele Amorth miró a los ojos al diablo durante treinta años en exorcismos que hielan la sangre. Gritos desgarradores de dolor y rabia, y amenazas llenaban sus sesiones.

Liberó a miles de personas y fue maestro de cientos de exorcistas. Ahora, dos años después de su muerte es el protagonista de un documental dirigido por William Friedkin, el director de El Exorcista.

Una oportunidad

A sus 82 años, Friedkin ha filmado un documental llamado El diablo y el padre Amorth (The Devil and Father Amorth) de 69 minutos sobre el padre Amorth. En él, filma el exorcismo de Cristina, una chica italiana, y realiza varias entrevistas. El 20 de abril se estrenó en salas de Nueva York y Los Ángeles. Para el resto del mundo habrá un estreno mundial por internet.

Entrevistado por The Guardian, el director deja claro que no tiene nada que demostrar. “Puedo entender que la gente sea escéptica con este documental”, cuenta. “Yo no soy escéptico. No hago películas ni me muevo por la vida siendo escéptico. Supongo que es algo con lo que se nace, pero, por lo que a mí respecta, ni tú ni yo tenemos ni idea de nada”.

En 2016 Friedkin estaba en la ciudad italiana de Luca para recibir un premio por sus logros en el mundo del espectáculo. Estando allí escribió a un amigo teólogo que vivía en Roma para intentar reunirse con el padre Amorth, aunque sin mucha esperanza.

Friedkin y el padre Amorth

Friedkin y el padre Amorth

Para su sorpresa, Amorth aceptó y le recibió una semana después. También le permitió grabar una de sus sesiones de exorcismo. Era una gran oportunidad para el director tras 45 años tirando a la basura sus guiones basados en posesiones demoniacas.

Con una pequeña cámara de mano, Friedkin grabó la novena sesión de exorcismo que le estaba realizando a Cristina. Allí pudo observar las convulsiones de la poseída.

“Era la primera vez en mucho tiempo que no tenía ni idea de que iba a hacer con unas imágenes”, cuenta el director. “Parecía un vídeo casero. Se lo llevé a médicos y a psicólogos para ver si Cristina actuaba, o sí el hecho se podía explicar de otra manera”.

Esto fue lo que vi, si te lo crees o no, depende de tí
En una escena del documental, Friedkin narra que, visitando la catedral de Alatri, Cristina comenzó a tener convulsiones y a hablar en lenguas. Sin embargo, como contó el director a The Guardian, no hay imágenes del hecho. Lo describe con sonidos de estudio e imágenes de serie B. Como dice el periodista del medio británico, Charles Bramesco, la audiencia tendrá que creer su palabra.

Un joven William Friedkin en uno de sus rodajes

Un joven William Friedkin en uno de sus rodajes

En realidad, el total desinterés por convencer a nadie que demuestra Friedkin deja claro a Bramesco que el director habla de lo que le da la gana con total libertad. “No estoy interesado en convencer a nadie”, apunta el cineasta. “Esto fue lo que vi. Si te lo crees o no, depende de ti”.

Estas declaraciones van en la línea de lo que opina el director sobre las críticas: no las lee. Friedkin opina que las únicas personas que pueden criticar sus películas son las que han hecho una por su cuenta.

“Si vas a hacer una película, un álbum de música o un cuadro no puedes permitirte pararte a pensar lo que otra gente pensará de tu obra”, explica Friedkin. “Si eres un ecritor, por ejemplo, tienes que tener en cuenta lo que diga tu editor. Pero yo hago una película porque quiero. Son personales. La verdad es que estoy muy contento de seguir vivo. La vida es un regalo que no doy por sentado”.

Según apunta el experto en cine, Steven Greydanus en National Catholic Register, un punto fuerte del documental es la entrevista a dos profesionales que conocen el mundo del exorcismo.

Uno es Jeffrey Burton Russell, un historiador que ha escrito cinco volúmenes sobre historia de la demonología y advierte de lo deprimente que es trabajar cerca del mal todo el tiempo. “No hay que concentrarse en el demonio todo el rato”, advierte Jeffrey. “Es mejor concentrarse en lo bueno, en Dios, en lo positivo de la situación (durante los exorcismos) antes que profundizar en el lado del Maligno”.

Fotograma de la película “El Exorcista”

El otro es Robert Barron, obispo auxiliar de Los Ángeles, EEUU, que tiene un canal de Youtube con cerca de 140.000 subscriptores. Greydanus cuenta que, para sorpresa de Friedkin, Barron se considera demasiado débil como para luchar contra el demonio. “Quizás gente como el padre Amorth pueda”, dice cauteloso el obispo. “Pero yo jamás me atrevería a hacerlo”.

160.000 exorcismos

La experiencia del padre Amorth es amplia, y viene de lejos. Las cifras no están claras, pero, según Greydanus, en 2013 Amorth ya había realizado 160.000 exorcismos.

El padre Amorth ha sido siempre llamado el “exorcista del Vaticano”, pero la realidad es que no estaba vinculado a la Santa Sede de ninguna forma. Estaba autorizado a hacer exorcismos, pero no tenía ningún título especial.

El documental, sin embargo, no se centra en estos aspectos. Tras una introducción con planos que recuerdan a El Exorcista, la película más famosa del director, la mayoría del filme muestra entrevistas. Entre los entrevistados se encuentra el escritor William Peter Blatty, que adaptó su novela a la gran pantalla trabajando con Friedkin.

Greydanus explica que, aunque Friedkin diga que es raro que la Iglesia permita grabar un exorcismo y que este documental es “nuevo”, lo cierto es que la Iglesia no controla directamente estas sesiones y se han grabado muchos anteriormente.

Además, trae a colación un caso de 1991 filmado por la cadena estadounidense ABC del exorcismo a una mujer que tenía 10 demonios dentro. El más memorable de ellos era uno que se identificaba a sí mismo como “Minga”.

Estas grabaciones son, siempre en opinión de Greydanus, bastante más impactantes que las que Friedkin grabó en el exorcismo de Cristina.

Rezos e invocaciones contra las amenazas del Maligno

El ritual de Amorth comienza con el propio sacerdote instando a una docena de familiares de Cristina a rezar. A continuación, envuelve con su estola el cuello de Crisitna y le pone un rosario.

Posteriormente invoca al Padre Pío y a su propio maestro, el padre Candido Amantini, que también realizó exorcismo durante 30 años. En la pared preside una imagen del Papa Francisco.

Cristina comienza a agitarse enseguida, obligando a todos los presentes a sujetarla. Ruge con una voz profunda y lastimera. “¡No!”, grita. “¡Parad! ¡Llevaos al sacerdote!”. La voz llama la atención; no parece verdadera, según Greydanus. Friedkin dice que no ha editado el audio de ninguna forma.

Imagen del documental

“¡Ella me pertenece!”, clama el demonio dentro de Crisitna. Se niega a contestar cuándo comenzó la posesión y se identifica a sí mismo como “Satán”, “legión” y “ejército”.

En un momento dado, el padre Amorth le dice severamente al espíritu maligno que está perdido. “¡Sois vosotros los que estáis perdidos!”, responde el demonio desafiante.

Un documental creíble, pero no edificante

Según Greydanus, Cristina y el padre Amorth parecen sinceros, pero no se puede decir lo mismo del director. Aparte de los sospechosos efectos de audio, Friedkin parece más interesado en tergiversar las respuestas de sus entrevistados que en escuchar sus puntos de vista. Para Greydanus el documental solamente pretende asustar, y no parece tener ningún contenido edificante.

Los espectadores píos, según Greydanus, pueden encontrar una confirmación de sus creencias. Sin embargo, los escépticos confirmarían sus increencias y alimentarían sus prejuicios.

El estreno

Tras su estreno en la gran pantalla el 20 de Abril en EEUU, la distribuidora tiene previsto proceder a un lanzamiento mundial poco después en el mercado digital.

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